Creo que la historia se repite. Episodios traumáticos, pésimo manejo de la frustración, no saber lidiar con la soledad, uno que otro trastorno de personalidad y la necesidad de liberar la energía sexual por algún lado que no sea jalándote el ganso hasta sacarle filo. Por cierto que hay otros nobles participantes de este honorable foro, que lo ven como deporte de “alto riesgo” marital.
En fin, pa mi empezó de la peor forma, con una chica de este foro de hace años, que no me gustó nadita, a pesar de ser muy sexualona, no hubo caso, y solo terminé usando la ducha del depto. Aunque debo decir que era una gran conversadora y fue como ir a una sesión con mi psicologa mezclado con la experiencia de un cafe con piernas, sin yo sacarme ninguna prenda, porque sencillamente no me provocó. Como potrillo nuevo (tenía 28 en esa primera visita) no cachaba que podía tomar mis cosas e irme, pero creo que la chica no lo merecía de todas formas, así que terminé pagando una sesión con una sexóloga. Luego, a los años, visité a una de las enfermeras residentes de la portada de Vitacura, donde m, adivinen que, me pasó lo mismo, e hice exactamente lo mismo, esta vez quedando terriblemente cargado de energía sexual. Al tiempo después conozco a una destacadísima de aquel lugar mítico como la Portada de Vitacura, esta vez rompiendo el maleficio y encontrando a alguien absolutamente maravillosa (a mi gusto), con quien fui en reiteradas ocasiones, incluso sufriendo con lo que ella diría empote, pero que a mi juicio (bastante alterado) no lo era, hasta que me aterrizó de una forma muy adulta de su parte.
Luego frecuenté a otras (no tantas) residentes de dicha clinica del amorsss, hasta que por un tiempo dije basta. Luego retomé el contacto con aquella chica que me remeció el piso, claro que esta vez en otra locación, hasta que por motivos de la vida ella tomó otro rumbo. Eso causó que parara de incursionar en otros lugares, hasta que la tensión sexual fue más y caí de nuevo en las garras de la tentación. Luego de eso apareció alguien en mi vida, pero resultó ser un completo fiasco. Y bueno, he vuelto, como ilustre participante y comentador, pero afilando el colmillo, esperando regresar a la urbe, por un retiro espiritual forzado. Posiblemente regrese a los brazos de aquella mujer que me hizo conocer el lado bueno de este mundo, la cual ha retornado, o quizás explorar nuevos rumbos. No sé, aún lo evalúo.