La perfección de la costumbre consiste en vivir cada día como si fuera el último de ellos. La batalla más difícil la tengo todos los días conmigo mismo. La mayor parte de aquellos que no quieren ser oprimidos quieren ser opresores. Maldita calma, he visto amigos morir en accidentes. A Dios no se le puede cuestionar, pero el día en que muera tengo muchas preguntas que tendrá que contestar. Lágrimas de cristal, pensamientos sin errores. Si Él quita la vida y da, en el juicio final también tendrá que darnos explicaciones, porque el destino no respira suerte. Tengo amigos como el marqués que murieron sin merecer la muerte.
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